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Préstamos con Aval

Encontrar préstamos con aval puede convertirse en tarea complicada si no sabemos qué documentación aportar ni cómo identificar aquellos que tienen mejores condiciones. Por suerte, en CrediMarket te lo ponemos fácil. Entra en nuestro comparador y analiza, de forma personalizada, cuál es la opción que más te interesa. Sencillo y rápido.

¿Qué son los préstamos con aval?

Los préstamos con aval son préstamos en los que el banco o entidad financiera nos exigen una garantía de pago. Es decir, en caso de impago, será el aval el que responda por nosotros. O sea: si no abonamos el préstamo en los términos y condiciones acordados por contrato, haremos frente a la deuda a través de el aval.

Es la forma que tiene la entidad de asegurarse que no perderá el dinero prestado. Por supuesto se trata de una modalidad de financiación que entraña riesgos y que posee sus propias particularidades. Asimismo, se puede avalar un préstamo de forma total o parcial, algo que puede resultar bastante interesante según el caso.

¿Qué es el aval de un préstamo?

En un préstamo con aval podemos encontrarnos con tres tipos de avales: aval personal, garantía, y aval bancario. El primero de los casos es el más conocido. Un aval personal es una persona física, un tercero que responde en caso de impago. Contrae las mismas obligaciones que el prestatario, de manera que en caso de impago, asumirá la deuda y responderá por el crédito con su dinero, bienes y demás (presentes y futuros).

Hay que saber que si dejamos de pagar un préstamo con aval personal, y nuestro avalista se hace cargo de la deuda, puede reclamarnos que le devolvamos ese importe.

Las garantías son otro tipo de aval. Se trata de una propiedad o bien de valor similar o superior a la cantidad que se solicita con el préstamo. En caso de impago, esta propiedad se pierde. Lo habitual es que estas garantías sean bienes inmuebles, vehículos y similares, según el caso. Aquí es clave analizar si conviene asumir el riesgo.

Y los avales bancarios son, en lugar de una persona, entidades bancarias. Ellas son las que asumen el impago y la responsabilidad ante un tercero en caso de que no saldemos la deuda. Por lo general, los bancos suelen avalar únicamente a clientes propios. Por eso esta modalidad es un tanto más complicada.

¿Qué clases de préstamos con aval hay?

Atendiendo a los tipos de aval comentados en el punto anterior, podemos diferenciar también entre tres clases de préstamos con aval:

  • Préstamos con aval personal
  • Préstamos con garantía
  • Préstamos con aval bancario

Cada uno de estos productos entraña sus particularidades y requisitos. La conveniencia de decantarse por uno u otro dependerá de cada caso. Pero todos ellos implican un “extra”, un compromiso adicional y un riesgo que no se asume con otras vías de financiación.

¿Qué préstamos se pueden avalar?

También hay que matizar que no todos los préstamos se pueden avalar. Sin embargo, sí puede hacerse con: los préstamos personales de importes elevados, los préstamos empresariales para personas jurídicas y los préstamos hipotecarios.

En casi todos los casos estamos hablando de préstamos con aval que implican grandes cantidades de dinero y que, consiguientemente, conllevan una dificultad mayor a la hora de devolverse.

¿Qué ventajas tienen los préstamos con aval?

Al margen de la modalidad que escojamos, los préstamos con aval comparten las siguientes ventajas clave:

  • Permiten acceder a cantidades más altas de dinero.
  • En ocasiones, consiguen que nos concedan la financiación en sí misma.
  • Permiten acceder a productos con mejores condiciones que otros que, quizás, a cambio de no pedir aval, cuentan con (por ejemplo) tipos de interés más altos, productos vinculados, etcétera.
  • Dependiendo del caso, no es necesario tener un perfil financiero impoluto ni mucho menos.
  • A veces se conceden préstamos con aval a personas que se encuentran en ASNEF, porque hay algo o alguien que responderá por ellas.

¿Cuáles son los inconvenientes de los préstamos con aval?

Los préstamos con aval también tienen sus contras y, de hecho, entrañan un riesgo superior que otros préstamos sin avales:

  • En caso de impago perderemos el bien que hemos puesto como garantía o podríamos enfrentarnos a una reclamación de deuda por parte del avalista (si es un aval personal o bancario).
  • Como se presenta un aval, es posible que la solicitud y concesión se alargue en el tiempo más de lo habitual. Porque el banco o entidad financiera tendrá que estudiar a fondo si le conviene o no aceptar esta garantía.
  • Se puede dar el caso de que el valor del aval supere el capital del préstamo, con el riesgo que esto supone.
  • Los intereses de este tipo de préstamos con aval pueden ser mayores de lo habitual. S
  • e puede dar la situación de que las comisiones y gastos de préstamo con aval, sean superiores a lo habitual.

Cuándo pedir un préstamo con aval

Los préstamos con aval pueden ser una opción interesante para aquellas personas que no cuentan con un perfil financiero “óptimo” a los ojos de las entidades financieras. Por ejemplo, porque se encuentran desempleados, en ficheros de morosidad como ASNEF, porque su ratio de endeudamiento supera lo ideal, o porque carecen de ingresos suficientes y/o regulares, entre otros motivos.

Un préstamo con aval también puede ser recomendable para quienes no pueden solicitar una cantidad alta de dinero. Es decir, para acceder a más capital en caso de necesitarlo. Por el contrario, hay que tener en cuenta que las condiciones de esta clase de créditos suelen ser peores que las de otros productos de financiación que no requieren aval, como los préstamos personales al uso. Aunque no podemos olvidar que hablamos en términos generales y que esto podría cambiar según el caso.

¿Qué obligaciones contrae el aval o avalista?

El avalista (en caso de optar por un aval personal para nuestro préstamo) responderá con su dinero y bienes futuros y presentes. O sea, asume las mismas obligaciones que el prestatario, o sea, el que recibe el capital del préstamo. Eso sí, si no paga, podrá reclamarle con posterioridad. En resumen:

  • El avalista es responsable del pago del préstamo en caso de impago.
  • Este préstamo quedará reflejado en los informes de crédito. Es posible que, si avalas un crédito, te resulte complicado acceder a uno para ti en otro momento.
  • Legalmente, el avalista asume la responsabilidad también del impago. De hecho, si no abona la deuda, puede entrar en ficheros de morosidad.
  • Además, el aval se hereda.

¿Cuál es el mejor préstamo con aval?

Determinar cuál es el mejor préstamo con aval del mercado es complicado. Básicamente porque las condiciones dependerán del banco y entidad financiera, pero también del dinero que pidas, del plazo en el que quieras devolver el dinero, de tu propio perfil de crédito y mucho más.

No obstante, para identificar un buen préstamo con aval te recomendamos que prestes atención a los criterios habituales:

  • Capital prestado
  • Intereses y tipo de interés
  • Operativa del banco
  • Tiempos de respuesta
  • Comisiones y otros gastos
  • Otros productos vinculados
  • Plazo de devolución y cuotas

¿Qué requisitos necesito cumplir para acceder a préstamos con aval?

Generalmente, casi todos los banco y financieras te pedirán que cumplas con una serie de requisitos para solicitar un préstamo con aval. Los más comunes son:

  • Tener una edad comprendida entre los 18 y 75 años. Aunque algunas entidades establecen este límite en los 21 e incluso en los 25 años.
  • Residir en España.
  • No ser insolvente y contar con unos ingresos mínimos que se puedan justificar para solicitar el préstamo con aval.
  • Tener un avalista solvente o presentar, en cualquier caso, un aval válido (ya hemos visto que hay varios tipos).
  • Aportar la documentación que justifique los requisitos anteriores y que más tarde desgranamos.

¿Puedo pedir préstamos con aval si estoy en ASNEF?

Generalmente, figurar en ficheros de morosidad como ASNEF suele dificultar el acceso a casi cualquier tipo de financiación. No obstante, puede haber algunas excepciones.

De ahí la importancia de comparar las condiciones de los préstamos con aval de las principales entidades del mercado. Hazlo en Credimarket en solo unos minutos. Es fácil y rápido.

¿Qué documentación preparo para pedir un crédito con aval?

A la hora de solicitar un crédito con aval necesitarás presentar la documentación que sirva para verificar que cumples con los citados requisitos. Te recomendamos que tengas preparados los siguientes papeles, aunque recuerda que pueden cambiar según tu situación financiera, la entidad, y otros factores. Pero a priori te pedirán:

  • Fotocopia del DNI o NIE en vigor, donde se vean claramente los datos del solicitante del préstamo con aval.
  • Número de cuenta bancaria, donde se ingresará el préstamo con aval. Quizás resguardo de los últimos movimientos.
  • Justificante de ingresos: deben ser suficientes para la cantidad que pides y regulares, mantenidos en el tiempo. Lo habitual es aportar las tres últimas nóminas y el contrato de trabajo.
  • Recibos de otros préstamos, si es tu caso.
  • Documentación del aval: ya sea una persona, una propiedad... Cambia en cada situación.

¿Dónde pedir préstamos con aval?

En la actualidad hay numerosas financieras de capital privado y bancos que conceden préstamos con aval. De ahí que no sea muy complicado encontrar uno con buenas condiciones. Sin embargo, el proceso de comparativa puede complicarse. Por suerte, en CrediMarket.com contamos con un simulador de préstamos que te ayudará a conseguirlo con éxito. Trabajamos con las mejores entidades del mercado y te damos todas las garantías.

Solo tendrás que seleccionar para qué necesitas la operación (de entre una lista predeterminada, introducir la cantidad que requieres, decirnos tus ingresos mensuales y tu situación laboral (antigüedad y si estás afectado por un ERTE también), si estás en algún fichero de morosos y darnos algunos datos personales. Acto seguido recibirás tu listado de préstamos personalizado.

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