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Simulador de Préstamos con Carencia

Utiliza esta calculadora 'online' para simular las cuotas mensuales y el importe total de tu préstamo, con y sin carencia. Para ello, introduce el importe, el plazo, el tipo de interés y los meses de carencia.

Introduce los siguientes datos para comparar tu préstamo con o sin carencia
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Préstamos con carencia

Los préstamos con carencia permiten contar con un periodo de tiempo (varios meses o incluso dos años) en el que se reducen o se eliminan las cuotas. Es lo que se conoce popularmente como periodo de gracia y se suele solicitar en momentos de bajos ingresos o porque se tienen apuros económicos.

Descubre qué son y qué tipos de préstamos con carencia hay, qué debes tener en cuenta al solicitar una y porqué en esos momentos es importante usar un simulador de préstamos con carencia.

Qué son los préstamos con carencia

Los préstamos con carencia son aquellos que, dentro del plazo de amortización, incluyen un periodo de tiempo durante el cual el titular no hace frente a la totalidad de la cuota. Es decir, pagan una parte reducida de la letra o no paga nada.

Aunque habitualmente las condiciones de la carencia en un préstamo se negocian antes de contratarlo, puede darse el caso que se solicite cuando este ya está activo. Popularmente conocemos a los periodos de carencia como “periodos de gracia”.

Qué clase de carencia puede tener un préstamo

Existen varios tipos de carencia, en función del tipo de préstamo que se solicite. Con todo, los más habituales son dos:

  • Carencia parcial o de amortización: durante el plazo que se haya fijado como carencia o periodo de gracia se reducen las cuotas ya que se pagan solo los intereses que genere (no se amortiza capital).
  • Carencia total: el titular de la financiación se libera de las cuotas durante el plazo de carencia. Es decir, no paga ni un euro de letra en ese tiempo.

Aunque puede variar en función de la entidad, tanto la carencia total como la parcial se pueden extender entre un mes y varios años (lo más común es que se mueva entre los tres meses y los dos años).

Quién puede acceder a préstamos con carencia

En principio, todo el mundo puede acceder a un préstamo con carencia ya que es una opción que se suele contemplar a la hora de negociar las condiciones de cualquier tipo de financiación.

Igualmente, si el periodos de carencia no aparece en el contrato de nuestro préstamo, se puede solicitar al banco o entidad en el que lo tenemos suscrito cuando la necesitemos. En este caso, dependerá de ellos si nos la conceden o no.

Habitualmente, la carencia en un préstamo o una hipoteca se suele pedir en un momento de apuro económico, ante una situación de dificultad, en la que no se puede hacer frente a la totalidad de las mensualidades.

Otra ocasión en la que carencia es útil es en los préstamos para estudiantes. Durante la realización de los mismos, en los que no tienen tantos ingresos y no pueden pagar cuotas mensuales elevadas, se abonan cuotas más bajas. Una vez concluidos, con mejores aspiraciones laborales, las letras son más elevadas.

Usar una carencia también puede ser práctico cuando se solicita una hipoteca, durante los primeros meses después de la compra, cuando se han asumido una serie de gastos (entrada, muebles, posibles reformas por pequeñas que sean...) y les interesa aplazar los pagos de toda la cuota de la hipoteca para recuperarse económicamente.

Ventajas de los préstamos con carencia

La principal ventaja de los préstamos con carencia es que nos permiten ajustar nuestra economía a una situación concreta, por ejemplo en un momento de dificultad porque tenemos más gastos o menos ingresos. Así, puede ser útil en personas jóvenes o familias en las que algún miembro se ha quedado sin trabajo o ha visto disminuir sus ingresos.

Y es que, durante ese tiempo de gracia (ya sean meses o algún año) al rebajar o eliminar las cuotas, reduciremos el nivel de endeudamiento mensual, daremos un respiro a nuestra economía e, incluso, la podremos recomponer. Eso sí, debemos tener en cuenta que al acabar el periodo de carencia, las letras serán más altas.

Desventajas de los préstamos con carencia

Es cierto que la carencia en un préstamo nos puede ser de gran utilidad en determinados momentos pese a ello, también presenta una serie de desventajas, sobre todo a nivel económico.

Por una parte, durante el periodo de carencia solo pagarás una parte de las cuotas (intereses) o nada pero cuando finalice el plazo tendrás que abonar intereses sobre el capital que te quede por amortizar. Dicho de otra forma, al final de la amortización habrás pagado más intereses.

Por otra parte, si solicitas la carencia en medio del plazo de amortización (ya sea de un préstamo personal como en una hipoteca) es posible que debas abonar algunos gastos, algún tipo de comisión por el cambio de condiciones. Además, en el caso de las hipotecas, tendrás que sumar los gastos de notario, registro de la propiedad y, si te la solicitaran, nueva tasación de la vivienda.

Tipos de préstamos con carencia

Básicamente todos los préstamos personales e hipotecas ofrecen la posibilidad de aplicar un periodo de carencia durante el plazo de amortización. Algunos lo incluyen desde el inicio, en otros aparece como una posibilidad dentro de las cláusulas del contrato y en otros se debe negociar mientras el préstamo está vigente.

Con todo, existen algunos tipos de préstamos en los que la carencia es más común que en otros, como en los préstamos para estudiantes. En estos casos se suele ofrecer desde el inicio, parten con un periodo de gracia: se entiende que mientras se está realizando una formación los ingresos serán menores que cuando se obtenga un título te nos ayudará a mejorar en nuestra situación laboral.

En el mercado hipotecario encontraremos tiempos de carencia sobre todo en las hipotecas jóvenes cuando se considera que se necesitan unos meses para recuperar la economía familiar tras haber hecho un desembolso importante de dinero entre la entrada, el papeleo, la compra de muebles o posibles reformas...

Cómo identificar el mejor préstamo con carencia

El mejor préstamo con carencia es aquel que te dé la posibilidad de aplicar el periodo de gracia con el menor coste posible. Es decir, aquel que no tenga comisiones por cualquier cambio que se pueda hacer en las condiciones del mismo o, si las tuviera, que sean bajas.

Si estás buscando financiación y, aunque ahora puedas abonar las cuotas con holgura pero no quieres cerrar la puerta a tener la posibilidad de contar con un periodo de carencia, te recomendamos que visites el comparador de préstamos de CrediMarket.

En nuestra web encontrarás, explicada, la oferta de las principales entidades que operan en España. Además, también podrás comparar sus productos, pedir un estudio de financiación personalizado y contar con el apoyo telefónico de nuestros expertos, que te ayudarán en todo el proceso. Y todo ello gratis y sin compromiso.

Cómo se pide una carencia en un préstamo

Para pedir un periodo de carencia en un préstamo, tendrás que acudir a la entidad en la que lo tienes contratado y solicitarlo. Si la opción aparece en el contrato que firmaste a la hora de suscribir la financiación, podréis recurrir a ella sin problemas en las condiciones que se indiquen. Si no está contemplada, tendréis que negociar los términos y modificar el contrato, algo que puede tener costes extra.

Te recomendamos que si vas a pedir una carencia en tu préstamo te encuentras en un momento de aprieto económico, lo hagas antes de llegar a una situación de impago.

Cómo calculo la cuota de los préstamos con carencia

Utilizar un simulador de préstamos con carencia como el de CrediMarket te será de gran ayuda si vas a pedir financiación (o ya la tienes) y quieres saber cuánto te costará un periodo de gracia.

Igualmente, recuerda que para acercarnos realmente al coste debes tener en cuenta factores. El principal, el tipo de carencia que elijamos: total o parcial. Así serán los números que tendrás que hacer en cada caso:

  • Carencia parcial: deberemos hacer dos cálculos. Por una parte, a cuánto ascenderán los intereses, que se corresponderán a las cuotas que pagaremos, durante el plazo. Por otra, cómo quedarán las cuotas transcurrido ese tiempo. El tipo de interés se aplicará sobre el capital pendiente teniendo en cuenta el plazo de amortización restante.
  • Carencia total: solo tendremos que hacer un cálculo que responderá a cómo quedarán las letras tras el tiempo de carencia. Aquí, otra vez, deberemos tener en cuenta que el tipo de interés se aplicará al dinero que nos queda por pagar en el plazo que tengamos acordado.

Por qué usar un simulador de préstamos con carencia

Usar un simulador de préstamos con carencia te será de gran utilidad. El principal motivo es que te permitirá hacer, de una forma fácil e intuitiva, cálculos acerca de cómo podría quedar tu crédito, tanto cada una de las letras como el coste real que tendrá para ti, con y sin carencia.

Y es que, a pesar de que la carencia de un préstamo te puede ser de gran ayuda en un momento de apuro económico (reducirás considerablemente o totalmente las cuotas) a la larga te resultará más cara que si pagas las letras cuando toca. Una vez pasado el periodo de gracia, se encarecerán las mensualidades ya que el capital que quede por amortizar se le seguirán aplicando los intereses que tocan.

Cómo funciona el simulador de préstamos con carencia de CrediMarket

Si quieres hacerte una idea de cuánto te costará el periodo de gracia en tu financiación, te recomendamos que utilices la calculadora de préstamos con carencia de CrediMarket.

El funcionamiento de esta herramienta es, además de gratis, sencillo. Solo tienes que introducir cuatro datos y te diremos cómo resultarán tus cuotas con y sin carencia así como el coste total del préstamo. Así únicamente tendrás que decirnos:

  • Importe total del préstamo
  • Plazo de amortización total
  • Cuál es el tipo de interés que aplica
  • Cuántos meses de carencia (parcial) se quieren incorporar

Así, si ponemos un ejemplo concreto, el de un préstamo de 50.000 euros a amortizar en 120 meses y con un interés del 6,00%, tendremos unas cuotas de 555,10 euros mensuales y al final habremos pagado 66.612,30 euros entre amortización e intereses.

Si ponemos un periodo de carencia de cuatro meses, pagaremos 250 euros durante ese tiempo y 569,10 euros los 116 meses restantes. Al final del plazo de amortización, habremos abonado 67.015,33 euros.

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